Un Año Bioespectacular

Qué Plan Vallarta/Bay Vallarta.- Cuando llegan las ballenas a la Bahía de Banderas, caigo en cuenta que el año ha llegado a su fin, de la mano del invierno. Un nuevo ciclo anual está por comenzar, dejando atrás a otro lleno de buenos recuerdos, descubrimientos, viajes y aventuras maravillosas e igualmente intrigantes.

Tanto si Usted es un asiduo lector de la revista o si ha tenido la fortuna de toparse con ella por primera vez, le invito a hacer un breve pero intensísimo recorrido por todos los parajes naturales donde nos hemos paseado éste año. Hace casi un año comenzamos acompañando a las majestuosas ballenas jorobadas en su visita invernal, celebrando con emoción su esperado y puntual regreso tras haber visto muy pocas en el invierno de 2015-2016 y descubrimos su envidiable capacidad de dormir y permanecer despiertas a la vez. Ante la llegada de la primavera y su inminente partida, nos unimos a sus pequeñísimos compañeros de viaje, unos invertebrados llamados balanos, que viven pegados a sus cuerpos pero que no se alimentan de ellas.

Nos adentramos entonces en tierra firme, de la mano de unas ardillas que nos mostrarón su lado más divertido y solidario. Saltando hacia el suelo nos topamos en contraste con los animales menos carismáticos de todos: los alacranes, quienes nos mostraron que no todos son tan peligrosos como podríamos pensar. Tras ese intenso viaje de contrastes, decidimos hacer una pausa y refrescarnos con la papaya, tan saludable como biológicamente asombrosa.

Con el verano en puerta, decidimos entrar a casa y descubrir a un discreto habitante de los libros y viejas fotografías, conocido como pececito de plata, con quien realizamos una lectura “biodiversa” que nos recordó que no siempre es aburrido hablar de biodiversidad.

Ya entrado el verano, nos salimos de casa para visitar esa maravillosa frontera que comparten el mundo terrestre y el marino. Una frontera tan dinámica como variada, plagada de plantas y animales perfectamente adaptados al duro y cambiante ambiente costero. Ya ahí, nos resultó imposible evitar la tentación de sumergirnos en el mar, dejándonos conquistar por unos curiosos y admirables compañeros de snorkel y buceo, como los peces ángel y las regordetas chopas.

Con la llegada de las lluvias nos encontramos rodeados de pijijis, esos patos tan curiosos que adoran anidar en las altas palmeras de la ciudad y que bien podrían ser dignos representantes de nuestra Bahía. Al igual que ellos, las tortugas golfinas comenzaron a anidar en nuestras playas, haciéndonos ver lo importante que es controlar nuestros impulsos de acercarnos y les demos esa tan necesitada privacidad para poner sus huevos tranquilamente.

Aprovechando las lluvias nos fuimos a buscar caracoles, aprendiendo sobre su vida secreta y esa fantástica “filosofía de vivir sin prisa” que todos deberíamos de aplicar en nuestro día a día. Con tantas lluvias y los ríos crecidos, nos tomamos el tiempo para explorar en esa basura que llega al mar, y que sin otro uso qué darle, la naturaleza la aprovecha, irónica aunque inteligentemente, como refugio de vida.

Con la llegada del otoño le dijimos adiós a miles de tortuguitas, deteniéndonos a observar los misteriosos habitantes de las rocas y saltando después a disfrutar de la selva vallartense y sus magníficos árboles, donde cayó la noche y nos armamos de valor para descubrir los secretos que nos revelaban las fascinantes aves de la noche.

Antes de la llegada del invierno decidimos ver de cerca a las valientes mariquitas y volvimos al mar para ver flotar a las carabelas portuguesas y descubrir que no son lo que parecen, tal como nos ocurrió con las mantarrayas, mantas o rayas.

Y aquí estamos de nuevo, flotando en un mar lleno de ballenas, a quienes queremos desearles un fabuloso y exito-so inicio de año. A las ballenas y sobre todo a Usted, mi estimado lector, les deseo sinceramente que tengan

¡Un Felíz Año Bioespectacular!

Por / By Biol. Oscar Aranda Mena

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